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escrit per Suso_Martinez   
dimecres, 06 setembre de 2006
Per Salvador Gregori - Militant del PSPV-PSOE. Economista.
Publicat al Diari Levante-EMV el dilluns dia 4 de setembre de 2006
Finalizada la modorra estival la tensión política vuelve con fuerza. Tras el golpe de efecto de la cena con Zaplana por parte de un sector del PP de Gandía, el panorama político local se enturbia. Sin embargo la partida se juega en muchos campos y muy distantes:

1.- Cataluña: el 1 de noviembre se celebran las elecciones a la Generalitat. Un posible mal resultado del PP puede tener consecuencias inmediatas según el grado del desastre. Si el resultado es muy malo, un moderado como Piqué puede caer y ser sustituido por alguien partidario de la línea dura. La situación de Rajoy, principal valedor de Camps, puede quedar en entredicho y el “match ball” salvado tras la derrota en Galicia por la mínima puede no repetirse y arrastrarle a la desaparición del escenario político.

2.- Madrid: La esquizofrenia política en la que vive Rajoy tiene como consecuencia la delicada situación en los sondeos de opinión por la que atraviesa. El normal desgaste del gobierno de Zapatero corre paralelo con el hundimiento de valoración de Rajoy que no termina de decidirse entre su propio discurso político apoyado por sectores moderados de su partido (Piqué, Elorriaga,  Gallardón) y el ala dura teledirigida por Aznar desde la “factoría FAES”. Además, la presión mediática implacable con mensajes de extrema derecha que recibe desde El Mundo y La COPE provoca que Rajoy se comporte de forma ciclotímica apareciendo ante la ciudadanía como una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde político alternando de forma espasmódica su discurso según la presión recibida.

3.- Valencia: a las disputas internas del PP se ha unido un constante goteo de casos de corrupción que van mermando su credibilidad. La falta de determinación de Camps a la hora de cortarlos de raíz no ha hecho más que agravar la imagen del PP que un día se autoproclamó como “incompatible con la corrupción” y ha demostrado que su código ético era papel mojado. La sucesión de casos empieza a ser un lastre demasiado pesado: pagos en negro a Julio Iglesias vía IVEX, costes descomunales en los colegios, Fabra imputado por varios delitos en Castellón y Alpieri en Alicante, escándalos urbanísticos en Orihuela y Torrevieja, facturas falsas en Terra Mítica y acusaciones de fraude fiscal, etc. Paralelamente la deuda de la Generalitat no para de crecer y ya es la segunda de España en términos nominales y la primera según el PIB y todo ello unido a una gestión en la que se conjuga a la vez una situación desastrosa de servicios públicos (personal sanitario insuficiente en verano, accidente de metro por no invertir lo suficiente en seguridad, niños en aulas barracones, etc.)  y gastos suntuarios innecesarios como el dispendio aún no aclarado por la visita del Papa. La debilidad de Camps y la amenaza de un pacto electoral entre nacionalistas y la izquierda ha provocado que busque cerrar filas entre su propia tropa y bajo esa perspectiva hay que interpretar el abrazo con los sectores más “blaveros” del partido como el realizado con Giner este fin de semana.

4.- Gandia: con todo este panorama la situación en Gandía se complica. Acorralado por los casos de corrupción, bloqueado por los zaplanistas y amenazado con un pacto electoral que le puede hacer perder la Generalitat, lo que menos interesa a Camps es abrir nuevos frentes. Lo que parecía claro en la designación del nuevo candidato del PP ya no lo es tanto y los plazos corren contra Torró. El tiempo perdido ha sido precioso y la belicosidad defensiva del grupo municipal puede concluir en que nada cambie. Curiosamente es posible que el futuro del PP de Gandía no se decida aquí y sin embargo el de la Generalitat esté escribiéndose en La Safor. Por ello habría que reflexionar sobre la importancia de lo alcanzable y que cada uno sepa estar a la altura del momento. Sobran posturas de toreo de salón y faltan compromisos. Es cierto lo que dice Morera: “no queremos más que nadie pero tampoco menos de lo que nos toca” pero también es necesaria una seria reflexión de los resultados electorales obtenidos hasta ahora. El “Óptimo de Pareto” es aquella situación que se produce cuando no existe ninguna posibilidad de satisfacer más a alguna de las partes sin perjudicar al resto. Así que máxima responsabilidad y disponibilidad ante lo que está en juego.
 
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