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El tiempo da y quita la razón... PDF Imprimir Correu
escrit per Suso_Martinez   
dimarts, 31 octubre de 2006
 Per Salvador Naya - Portaveu del Grup Municipal Socialista de Xeresa
Publicat al Diari Levante-EMV el divendres dia 13 d'octubre de 2006
Esta legislatura en Xeresa es­tamos viviendo una de las si­tuaciones más insólitas y ex­trañas que en política existen (si entendemos ésta como un servi­cio a la sociedad y no a uno mis­mo). Partimos de que el señor Fluixá no debía haberse pre­sentado a las elecciones ya que sabía que tenía dos sentencias fir­mes que le inhabilitaban como al­calde (aunque le faltará el fallo del indulto...) o, más bien, sus compañeros del Partido Popular de Xeresa no debían haberle per­mitido que se presentara sabien­do que en cualquier momento de la legislatura podía ser apartado de la alcaldía. Pero la verdad es que a sus compañeros, ahora concejales, eso no les importaba, tan solo querían quedar en una buena situación laboral una vez pasaran las elecciones.

Una vez destituido Fluixá, se presenta el dilema ¿quién será el nuevo alcalde de Xeresa?, en si­tuación normal debía haber sido el número dos, es decir, Vicente Sebastià, pero no fue así. Todos y cada uno de los concejales del PP renunciaron a su deber con los vecinos de Xeresa y dejaron que fuera el número seis de la lis­ta el alcalde, el señor Pepe Ferragud, cuando ni siquiera for­maba parte de este Ayuntamien­to. Posteriormente, el señor Sebastià dimitió y entró a formar parte del consistorio el señor Salvador Moret…

Desde que el señor Ferragud tomó las riendas de la alcaldía se han producido las situaciones más insólitas que se conocen en la historia de la política munici­pal, desde denunciar a los de la anterior corporación ante los tri­bunales (incluidos los técnicos municipales), teniendo en cuen­ta que en ese momento Ferragud era el tesorero y el teniente de al­calde, pasando por la privatiza­ción de la gestión del agua pota­ble a veinticinco años (hay que recordar que de unos mil qui­nientos vecinos mayores de edad se recogieron más de mil firmas para que esto no se produjera), y llegando a comprar terrenos unos pocos días antes de ser nombrado alcalde, para poste­riormente vendérselos a la mis­ma empresa promotora a la que le concede aumentar de 50 a 150 el número de viviendas en di­chos terrenos (como poco esto es sospechoso)... eso sí, todos es­tos cambios se iban aprobando en plenos extraordinarios.

Pero a parte de todos los con­venios que ha firmado, operacio­nes poco claras y un largo etcé­tera de irregularidades... lo que más se le echa en cara es el ta­lante déspota que ha tenido. Pri­mero realizando los plenos los martes a la una y media de me­diodía (para que ningún vecino fuera a verlos) y después no con­testando a preguntas directas que se le formulaban en los ple­nos, así como continuas amena­zas a los propios trabajadores del ayuntamiento, incluso a los téc­nicos municipales... La situación actual es la siguiente. Cuando fal­tan seis meses para que se cele­bren elecciones municipales, Xe­resa está a punto de conocer un tercer alcalde en una misma le­gislatura. Sea quien sea el próxi­mo edil no será el que escogie­ron los ciudadanos de Xeresa.

Quienes hace tres años vota­ron al PP nunca imaginarían que el ayuntamiento tendría más jui­cios pendientes que en toda la historia de la democracia en Xeresa, tampoco que vendería la concesión del agua, que se harí­an numerosos convenios con promotoras y constructoras para recoger dinero (además de que­darse el ayuntamiento el 10% del terreno) aunque al final las arcas municipales están más vacías que nunca y la deuda con los di­ferentes bancos aumenta de for­ma progresiva y alarmante. El problema siempre ha sido el mis­mo «todos» los concejales que ha tenido el PP en Xeresa sólo han buscado un fin que es el beneficio propio, y ahora como en todo en la vida, el tiempo les está po­niendo en el lugar que les co­rresponde...
 
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