| El tiempo da y quita la razón... |
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| escrit per Suso_Martinez | |||
| dimarts, 31 octubre de 2006 | |||
Esta legislatura en Xeresa estamos viviendo una de las situaciones más insólitas y extrañas que en política existen (si entendemos ésta como un servicio a la sociedad y no a uno mismo). Partimos de que el señor Fluixá no debía haberse presentado a las elecciones ya que sabía que tenía dos sentencias firmes que le inhabilitaban como alcalde (aunque le faltará el fallo del indulto...) o, más bien, sus compañeros del Partido Popular de Xeresa no debían haberle permitido que se presentara sabiendo que en cualquier momento de la legislatura podía ser apartado de la alcaldía. Pero la verdad es que a sus compañeros, ahora concejales, eso no les importaba, tan solo querían quedar en una buena situación laboral una vez pasaran las elecciones. Una vez destituido Fluixá, se presenta el dilema ¿quién será el nuevo alcalde de Xeresa?, en situación normal debía haber sido el número dos, es decir, Vicente Sebastià, pero no fue así. Todos y cada uno de los concejales del PP renunciaron a su deber con los vecinos de Xeresa y dejaron que fuera el número seis de la lista el alcalde, el señor Pepe Ferragud, cuando ni siquiera formaba parte de este Ayuntamiento. Posteriormente, el señor Sebastià dimitió y entró a formar parte del consistorio el señor Salvador Moret… Desde que el señor Ferragud tomó las riendas de la alcaldía se han producido las situaciones más insólitas que se conocen en la historia de la política municipal, desde denunciar a los de la anterior corporación ante los tribunales (incluidos los técnicos municipales), teniendo en cuenta que en ese momento Ferragud era el tesorero y el teniente de alcalde, pasando por la privatización de la gestión del agua potable a veinticinco años (hay que recordar que de unos mil quinientos vecinos mayores de edad se recogieron más de mil firmas para que esto no se produjera), y llegando a comprar terrenos unos pocos días antes de ser nombrado alcalde, para posteriormente vendérselos a la misma empresa promotora a la que le concede aumentar de 50 a 150 el número de viviendas en dichos terrenos (como poco esto es sospechoso)... eso sí, todos estos cambios se iban aprobando en plenos extraordinarios. Pero a parte de todos los convenios que ha firmado, operaciones poco claras y un largo etcétera de irregularidades... lo que más se le echa en cara es el talante déspota que ha tenido. Primero realizando los plenos los martes a la una y media de mediodía (para que ningún vecino fuera a verlos) y después no contestando a preguntas directas que se le formulaban en los plenos, así como continuas amenazas a los propios trabajadores del ayuntamiento, incluso a los técnicos municipales... La situación actual es la siguiente. Cuando faltan seis meses para que se celebren elecciones municipales, Xeresa está a punto de conocer un tercer alcalde en una misma legislatura. Sea quien sea el próximo edil no será el que escogieron los ciudadanos de Xeresa. Quienes hace tres años votaron al PP nunca imaginarían que el ayuntamiento tendría más juicios pendientes que en toda la historia de la democracia en Xeresa, tampoco que vendería la concesión del agua, que se harían numerosos convenios con promotoras y constructoras para recoger dinero (además de quedarse el ayuntamiento el 10% del terreno) aunque al final las arcas municipales están más vacías que nunca y la deuda con los diferentes bancos aumenta de forma progresiva y alarmante. El problema siempre ha sido el mismo «todos» los concejales que ha tenido el PP en Xeresa sólo han buscado un fin que es el beneficio propio, y ahora como en todo en la vida, el tiempo les está poniendo en el lugar que les corresponde... |
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